Leo en Making Good Software (una web que por cierto acabo de descubrir) una serie de frases de programador, algunas de las cuales son bastante llamativas y otras, simplemente ciertas, pero la que más me ha llamado la atención es la que se corresponde con el punto número 7, traduzco:
No es un bug, es una nueva característica:
- Tío el sistema se reinicia dos veces al día!!!…
- Es una medida que se ha tomado para asegurarse de que los archivos temporales son borrados correctamente…

Fuente Original

Si usas Debian Lenny es muy probable que te moleste el hecho de que el sistema de ventanas (Nautilus) con el que viene instalado por defecto Gnome, abre cada carpeta en una ventana diferente, tal y como hacía el Windows 95 y otros tantos sistemas, lo cual, sinceramente es bastante molesto.
Es curioso cómo algo que es tan sencillo de hacer no viene ya pre-configurado en la distribución de Debian Lenny (desconozco si sucede lo mismo en versiones posteriores o anteriores), y es que para hacer que al navegar por el equipo se haga uso de una sola ventana sólo hemos de:
- Abrimos una ventana cualquiera.
- Hacemos clic en Editar>Preferencias>Comportamiento.
- Seleccionar la opción Siempre abrir en una ventana de navegador.

Este es el primero de una serie de artículos en los que intentaré adentrarme muy por encima y de la forma más sencilla posible en el funcionamiento de un avión acutal.
¿Porqué vuelan los aviones?
Antes de nada hemos de revisar las leyes de Newton:
Un objeto en reposo permanece en reposo o movimiento tenderá a permanecer en reposo o en movimiento (a velocidad constante) siempre que no se aplique ninguna fuerza sobre él.
La aceleración de un objeto es directamente proporcional a la fuerza neta que actúa sobre él e inversamente proporcional a su masa.
Si dos cuerpos interactúan, la fuerza ejercida por el cuerpo B sobre el cuerpo A es igual y de sentido opuesto a la fuerza ejercida sobre el cuerpo B por el A.
Si tenemos en cuenta la primera y tercera ley de Newton, podremos observar que para que el avión produzca una fuerza de sustentación que le permita mantenerse en el aire, éste habrá de tratar el aire de tal modo que la reacción producida después de dicha acción llevada a cabo por el avión lo eleve o mantenga en el aire.
Ahora si nos guiamos por la lógica y tenemos en cuenta que el únio elemento con el que puede interactuar el avión mientras está en vuelo es el aire, llegamos a la conclusión de que para mantener el avión suspendido, habremos de dirigir tanta cantidad de aire como sea necesaria hacia abajo, de tal modo que se genere una fuerza (reaacción) en sentido ascendente sobre el avión.
Si seguimos con este razonamiento llegamos a la conclusión de que el ala del avión es la que hace todo el trabajo (nada nuevo ¿verdad?), pero para hacer esto, ésta ha de ser ligeramente curvada la forma del ala por su parte superior y con un borde de ataque más curvado y ancho que el de salida. Esto es así para permitir que se produzcan unas bajas presiones en la parte superior del ala y unas altas presiones en la parte inferior. Este fenómeno se produce gracias a la mecánica de fluidos, ya que según ésta, todo fluido (viscoso), como el agua o el aire, que se pone en contacto con una superficie (en este caso curva), tenderá a seguir la curva de la superficie con la que está en contacto, este fenómeno se denomina Coanda.
Además de permitir la generación de bajas y altas presiones que mantienen el avión en vuelo, el efecto Coanda, nos permite “jugar” con los flujos de aire y dirigirlos en una u otra dirección permitiendo así a su vez girar el avión sobre su eje central.
Si queréis ver más explicaciones y gráfico, podéis dirigios a la página web de inta.

«Detalle de Infierno» en El jardín de las delicias (1480-1490) de Hieronymus Bosch (1450-1516), pintura al óleo sobre tabla. Se describe un mundo onírico, demoníaco, opresivo, de innumerables tormentos.
Hace unos meses escribí un artículo con imágenes de algunas burradas estudiantiles, que había recibido por correo electrónico, pues bien, hoy, en un evento de tuenti he recibido un texto bastante curioso… cito textualmente:
La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan ‘profunda’ que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía
Internet; razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.
A la pregunta (con mala leche): ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)? Explica la ley de Boyle.
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:
En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo: Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a, cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: La mayoría declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa, y dado también que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.
Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno: Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Existen dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera: (‘Hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo’), y teniendo en cuenta que me acosté con ella anoche, la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de estateoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido; dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ana no paraba de gritar ‘¡Oh, Dios mío! ‘ ‘Oh, Dios mío!’
Este estudiante fue el único que sacó sobresaliente.